Ir al contenido principal

Desde la lluvia hasta las uñas.

Cuando llueve fresco desde arriba
 no digo cosa absurda como el llanto angelical,
y sí que un pequeño espíritu blanquecino
se cuela a través de mi huequito lacrimal
desde las afueras de mi ventana en segundo piso;
y con su olor a viento mojado se instala
en el borde minúsculo de la pupila negra
donde la visión se origina infinita,
y allí mismo, en ese espacio reducido
se canta a mil voces libres
-gigantes como peñazco-
las letras que se hacen eco hasta las uñas
rebalsadas de calcio, mugre, y poesía.

Comentarios

  1. Me gustó! un final "que te patea en la nuca" ;)
    Saludos mi queridicilla!

    ResponderEliminar
  2. Eaaa un poco tarde, gracias mi queridicillo! jajaja

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

¿O no es tu memoria, también, esperpento y autoficción?

Veíamos a Cobain destrozado y me daba los besos más sinceros en el suelo sin sombras que nos arrastraran los pensamientos. Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada, apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto. Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación y la vida, sin importarme llegar al final deformada y con los párpados grisáceos y sola como empecé. Como si fuera parte del sueño también el meter la llave en la cerradura mojándome con la lengua el labio superior para no despertar a nadie o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza porque nunca a nadie una boca le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre, hasta el punto de poder oler el futuro en el propio aliento excitado.
- Cómo cae la tarde, Dorita, ¿viste? - Con asombro, como si ambas se estuvieran yendo con la tarde, tras el vidrio del colectivo.  Afuera los campos que rodean Jubileo van quedando negros y ambas octogenarias parecen abandonar el viaje a Paraná en el pavor ante el advenimiento de la noche y el rocío. Como si de la muerte misma se tratara.