Ir al contenido principal

Última carta que te escribo.





Temo no volver a escucharte.
Tengo sordo el espíritu y la piel en ceguera.


No sé si tenga fuerzas para aferrarme a tus tobillos otra vez.
No sé si quiera lamentar el que vuelvas a quemar mis manos con el frío de tus huesos.


Ya no tengo música en los papeles, ni letras para ahogar en la garganta.
Ya no lloran las uñas que me rasguñaban la espalda durante la noche.


Se me hizo tan asiduo el silencio.
Se me hizo tan fácil no escuchar los gritos de tus poemas desafinados.


Te suicidaste tan joven, no me quedó ni tu silueta a oscuras.
Te fuiste poetisa, antes de que pudiera danzar unas rimas en tus pupilas incoloras.


Esta es la última carta que te escribo para no verte riendo con mi desnudez.
Para volverme a enmudecer con lo poco que me dejaste de tu ingenio.


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿O no es tu memoria, también, esperpento y autoficción?

Veíamos a Cobain destrozado y me daba los besos más sinceros en el suelo sin sombras que nos arrastraran los pensamientos. Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada, apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto. Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación y la vida, sin importarme llegar al final deformada y con los párpados grisáceos y sola como empecé. Como si fuera parte del sueño también el meter la llave en la cerradura mojándome con la lengua el labio superior para no despertar a nadie o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza porque nunca a nadie una boca le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre, hasta el punto de poder oler el futuro en el propio aliento excitado.
- Cómo cae la tarde, Dorita, ¿viste? - Con asombro, como si ambas se estuvieran yendo con la tarde, tras el vidrio del colectivo.  Afuera los campos que rodean Jubileo van quedando negros y ambas octogenarias parecen abandonar el viaje a Paraná en el pavor ante el advenimiento de la noche y el rocío. Como si de la muerte misma se tratara.