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Mostrando entradas de diciembre, 2012

Un solcito para mí quería.

No me preguntes "quién sos",
no, ya no, no lo vuelvas...

La rubiecita se mezcla con el sol en el cielo
y hay dos soles
y la sonrisa se le mezcla con los soles
y ahí son tres,
solcitos,
hermosos solcitos altos
y después puntitos,
sólo puntitos,
brillantes

y vos abajo preguntándome quién soy
y yo mirando la rubiecilla feliz
las pequeñas rubiecillas felices y altas.
Brillitos agudos.

-Álcenme, álcenme solcitos!
-Quién sos? Quién sos?
-Álcenme!
- Quién sos? Vos, quién?

No te quería matar, yo,
no te quería,
quería un solcito.
Un puntito,
uno...
 Para mí.

Pertenencias.

Ya ni pertenezco.
El tiempo, estoy por allá con él
no nos pertenecemos el uno del otro
porque somos tiempo.
Minúsculos gigantes en allá
 aespaciales
aexistenciales.

No pertenezco
ni yo
ni ella
ni la otra,
ninguna de nosotras porque estamos allá con el tiempo.
Hechas pequeñas partículas de yos.

No pertenezco y ya quisiera
ser el amor que fui yo misma
y todas nosotras.
Ser el amor y no ya el tiempo,
y no ya no serme, ni a mí ni a las otras.

Ser el amor y encontrarme,
buscar con mi mano la otra.
Y hallarla.
Y no querer nada más.
Y ella tampoco.

No pertenezco ni al tiempo
que fue amor desmedido atrás.

El amor no me merece.

No existen ya mis dedos enlazados
a los otros que me hallaban.
Ya no me pertenezco hallada.

Ni perdida
siquiera en el tiempo que se nos burla
mientras flotamos en él.

En la velocidad que ni brisa roza a las manos que necesitan de algo
tanto...