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Azul de algún francés.

Los pies corrían como el tren
sobre lo blanco del pentagrama
leyendo entre líneas perfectamente rectas
jugando a no pisarlas
las atravesaba con un canto lastímero y azul.
Sabiendo lo que dolería al subir
realmente cuando eso azul acabase y succionara todo de su aliento,
frenara su corrida impetuosa y vomitara todo el arte en forma de arcoiris dicromático.
Cuando los talones de sus pies en el alto inminente
esparcieran el polvo blanco de la tierra pentagramática y lo hiciera toser moribundo.



Los pies corrían como el tren
sobre lo blanco del pentagrama
y no soñaba pero despierta tosiendo y agitando las manos
con cansancio injustificado y silencio estrujante.
Agarra el pentagrama y lo canta hermosamente
una vocecita proveniente de su memoria.
Y no suena ya lastímero y azul. Como quisiera.
Suena tan no lastímero y
no azul. El polvo blanco
no se quita de la nariz una vez inhalado.
Sólo huele a arte todo.

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