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Dios está en las gotas.

Para Gimenita


Camino
deambulo
atardezco
en la humedad molesta
into the raindrops
caigo
desciendo
anochezco
into the raindrops
en la humedad molesta.

Se me empañan las pestañas
chau visual,
chau, chau,
adiós vayas.

Me pongo en posición fetal
into the raindrops
húmeda, húmeda
gotita insignificante de lluvia
me pongo en posición fetal
para ahogarme
luego
luengo
cuerpo
enrostillado.

Caigo, caigo muerta
into the raindrops
multiplicada
infinitamente cuando ya soy
un cadáver fetal
en gotas de lluvia:

Gotitas de sudor,
mías
del cielo
cuando coge
con dios, los ángeles y los arcángeles
y los poetas que mueren atardecen
dentro de sus gotitas lacrimales.

Gotitas de tinta negra.
Gotitas de tinta azul.
Gotitas de lluvia.
Gotitas de sudor del cielo
cuando coge con dios.

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Dos chiquititos.

A mi bebé Ruli.


Yo era chiquita todavía
y más flaquita un poco también
si venía un vientito demasiado fuerte él me arrastraba
hasta la hoja donde los árboles terminan
y desde ahí entraba profundo
hacia la raíz donde los árboles comienzan.
Podrían pensar que un día
no iba a contar el cuento y me quebraría
pero ahí en la raíz,
un día de esos previos a las bufandas,
lo encontré a él
chiquitito y quebradizo como yo
y no sé cómo pero salí fuera y
era como Hércules con un pequeño ser
entre los brazos. Llorábamos un poquitito
los dos. Por miedo.
Y al dejarlo en el suelo él
se hizo grande
pero sin saber que siempre
siempre siempre hasta cuando no lo viera
él, sería mi bebé. Si tengo que ayudarlo a
subir las escaleras con la cadera torcida
lo voy a hacer. Hasta cerrar sus ojitos
(siempre entre mis brazos fuertes) el día en que
un vientito decida devolverlo a la hoja
donde los árboles terminan.
Esa hojita caerá (porque será otoño) pero él
podrá antes
haber
llegado
a
la
raíz.

No lo escribo casi …

¿O no es tu memoria, también, esperpento y autoficción?

Así como se están besando con algo de césped en el pelo
y absoluto vacío al costado de las orejas,
al tiempo que yo los miro
-y la apatía anónima que me acompaña-,

desaparecen.

Dejan de ser las cinco pm
y dan las tres de la madrugada
con un poco de sol en el movimiento desvanecido.
Los pensamientos permanecen fútiles
y desesperados, las demás cosas
abandonan la permanencia
bajo la energía de la visión estática.

Palidecen

así, en pleno beso y
mientras caminan, corren
o son movidas por el viento.
Mientras hablan gritan o ladran
en dirección a sonidos desconocidos.
Por este absurdo indeleble,

invariables.