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Gnosis



No soy entonces
invisible. Entera. No soy la gota
insípida. Fresca.
En los albores de la noche
sobreviene la mudez.
Durante el día la yerma
conciencia.
........................

El rayo del sol
me perfora la carne.
Los ojos. El lenguaje.
Cuando amanece
la aridez entre el silencio
cobarde.

 

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Veíamos a Cobain destrozado y me daba los besos más sinceros en el suelo sin sombras que nos arrastraran los pensamientos. Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada, apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto. Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación y la vida, sin importarme llegar al final deformada y con los párpados grisáceos y sola como empecé. Como si fuera parte del sueño también el meter la llave en la cerradura mojándome con la lengua el labio superior para no despertar a nadie o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza porque nunca a nadie una boca le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre, hasta el punto de poder oler el futuro en el propio aliento excitado.
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